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Barbacoa para las personas sin hogar – Bokatas

El pasado 18 de junio nos fuimos a casa de una voluntaria en Navacerrada, en la Sierra de Madrid, a pasar el día personas sin hogar y voluntarios. Un total de 60 personas.

Es imposible que con estas letras seamos capaces de transmitiros lo que disfrutamos, fue como parar el mundo para dejar por un momento la mochila que llevamos todos con nuestras cosas e inquietudes, mochila que en personas sin hogar es un carga aplastante, y disfrutar de un buen día.
Alquilamos un autobús que salió de Bernabéu, donde les habíamos citado a todas las personas sin hogar a las que acompañamos, a las 13.30h arrancaba para llegar a las 14.15h a Navacerrada. El jardín estaba preparado con música, guirnaldas, mesas llenas de aperitivos y bebidas fresquitas. La temperatura era perfecta, 25 grados en la sierra, calorcito acompañado de un airecito frío.
En seguida, los voluntarios con mano izquierda, supieron hacer que las personas sin hogar fueran los verdaderos protagonistas de ese día. Les pedimos ayuda con la barbacoa y el fuego, cogieron el mando con orgullo y responsabilidad, nos metíamos con ellos “Ojo que tienes que dar de comer a 60 personas”, sacaban pecho y se crecían, nosotros más de verles.
Cada voluntario había llevado algo de comida, no nos faltó de nada Se pusieron las botas de hamburguesas, longanizas, chorizos, de postre helados para todos.
Cuando terminamos, alrededor de las 16h, surgieron de manera natural varios grupos; unos se pusieron a jugar al volley en el jardín, otros al fútbol, otros al mus, alguno se hecho una siesta a la sombra, la música seguía de fondo… La imagen era como para congelarla, como para abstraerse de lo que estábamos viviendo y mirar a cada uno; a las personas sin hogar por el proceso traumático que están viviendo, por el punto del proceso de vivir en la calle en el que se encuentran, por cómo se trataban entre ellos, por como estaban en comparación a cuando les vemos en un día plano y duro entre semana… Enternecía ver a los voluntarios, personas normales, disfrutonas, entregadas, que estaban encantadas de estar ahí con las personas sin hogar en un ambiente distendido.
A las 18h les recogió el autobús que les llevaría de vuelta a Madrid. En la salida una personas sin hogar entrego a la voluntaria que había dejado la casa un ferrero rocher grande que le había llevado en agradecimiento. Ramón le dijo a esta misma voluntaria cuando salía: “He sido camarero toda mi vida y he estado en el lado de la barra en el que las personas me contaban sus problemillas y yo como soy andaluz y tengo algo de gracias, les animaba. Pero ahora estoy en el lado de la barra en el que necesito ayuda, lo estoy pasando muy mal y llevaba unos días muy flojos, estoy me ha renovado, gracias, gracias, gracias.
Para cerrar, las personas sin hogar se pusieron de acuerdo para contarte a la voluntaria la canción del Real Madrid adaptada, decían “Paz, cómo no te voy a querer, cómo no te voy a querer”.
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